La oración alimenta la esperanza, porque nada expresa mejor la realidad de Dios en nuestra vida que orar con fe. Incluso en la soledad de la prueba más dura, nada ni nadie pueden impedir que nos dirijamos al Padre «en lo secreto» de nuestro corazón, donde sólo él «ve», como dice Jesús en el Evangelio (cf. Mt 6, 4. 6. 18).

Vienen a la mente dos momentos de la existencia terrena de Jesús, que se sitúan uno al inicio y otro casi al final de su vida pública:  los cuarenta días en el desierto, sobre los cuales está calcado el tiempo cuaresmal, y la agonía en Getsemaní. Ambos son esencialmente momentos de oración. Oración en diálogo con el Padre, a solas, de tú a tú, en el desierto; oración llena de «angustia mortal» en el Huerto de los Olivos. Pero en ambas circunstancias, orando, Cristo desenmascara los engaños del tentador y lo derrota. Así, la oración se muestra como la primera y principal «arma» para «afrontar victoriosamente el combate contra las fuerzas del mal» (Oración colecta).

Papa Benedicto XVI

Todos los días en la Academia Lumen Veritatis, los estudiantes oran por ti. Si tiene alguna intenciones que le gustaría incluir en la lista, por favor envíela utilizando el formulario a continuación.

Your Name (required)

Your Email (required)

Your Intentions - Vos Intentions

Share and Enjoy:
  • Print
  • Facebook
  • Yahoo! Buzz
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email
  • Google Buzz
  • MySpace
  • PDF